Cómo saber si un presupuesto de reforma está inflado
No hace falta ser aparejador para detectarlo: se comprueba con tres números por partida. Aquí está el método, con el precio oficial al lado para contrastar cada línea.
Redacción Precios Reformas
Equipo editorial
La pregunta llega siempre igual: «me han dado este presupuesto, ¿es caro?». Y la respuesta honesta es que un presupuesto no es caro ni barato por su total, sino por sus precios unitarios comparados con algo. Sin esa referencia, cualquier opinión es una corazonada. Lo bueno es que la referencia existe y es pública.
El método tiene tres pasos y se aplica línea a línea, no al total. Primero, identificar el precio unitario de cada partida: cuánto cuesta cada metro cuadrado, cada metro lineal o cada unidad. Segundo, comprobar la medición: cuántos metros tiene de verdad esa partida en tu casa. Tercero, multiplicar y ver si el resultado cuadra con el precio unitario que manejas. El error casi nunca está en el primer número: está en el segundo.
Para el primer paso necesitas una base de precios de obra. La nuestra es la de un contrato público real —el pliego de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía, expediente 2026/001156, con vigencia 2026/2029— y está publicada con su enlace y su fecha en cada ficha. En nuestra biblioteca de precios tienes el precio unitario de veinte trabajos de casa, cada uno con la partida original identificada por su código, para que puedas comprobarla tú mismo en el documento.
Pongamos un caso concreto. Un presupuesto pide 2.500 € por «pintar el piso». No se puede evaluar. Otro desglosa: 140 m² de pintura plástica en paredes y techos a 8,12 €/m². Ahí ya hay algo que comprobar, porque 8,12 €/m² es el precio de la partida PIN111 de esa base oficial, y lo publicamos en la ficha de pintar un piso. Si tu presupuesto dice 14 €/m², no significa automáticamente que te estén engañando: significa que tienes una pregunta que hacer, y que la respuesta tiene que ser concreta.
¿Y por qué legítimamente puede haber diferencias? Por cuatro razones que conviene distinguir antes de enfadarse. Una: el alcance. Hay partidas que incluyen material y otras no, y una que incluya azulejo hasta 18 €/m² no es comparable con otra que solo ponga la mano de obra. Dos: el estado del soporte. Levantar un suelo viejo con mucho mortero pegado cuesta más que uno que sale entero. Tres: la ubicación, porque el precio de la mano de obra y el acceso al edificio cambian entre provincias y entre un bajo con carga y un cuarto sin ascensor. Cuatro: el margen y la estructura de la empresa, que es legítimo y no lo medimos nosotros.
El segundo paso, la medición, es donde de verdad se pierde el dinero y donde casi nadie mira. La superficie de paredes de una habitación es bastante mayor que la del suelo —cuenta también los techos si se pintan—, y una ventana se mide sobre el marco y la hoja, no sobre el hueco de obra. Un presupuesto que mida «a ojo» y otro que mida con cinta pueden dar totales muy distintos con los mismos precios unitarios. La forma de detectarlo es sencilla: pide la medición de cada partida por escrito y comprueba con una cinta las dos o tres estancias principales. Es una hora de trabajo que se amortiza sola.
Hay además tres cosas que no son precio y también hay que leer. La primera, qué queda fuera: retirada de escombros, limpieza final, protección de muebles, gestión de residuos. La segunda, cómo se cobran los imprevistos: qué pasa si al abrir aparece una instalación vieja o humedad, y a qué precio se factura ese añadido. La tercera, el IVA: si el presupuesto lo lleva incluido, a qué tipo, y si ese tipo es el que corresponde. Sobre esto último, el tipo reducido del 10 % tiene requisitos estrictos y la diferencia sobre 10.000 € de base son 1.100 €, así que merece la pena comprobarlo: lo desglosamos en la guía del IVA en una reforma.
Y un derecho que mucha gente no ejerce: antes de contratar, la ley obliga a informarte del precio total con impuestos y, cuando el precio está sujeto a presupuesto, de la forma en que se determina ese precio. Lo establece el artículo 60 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Traducido a la práctica: pregunta cómo se ha calculado la cifra y qué incluye. Si la respuesta es un encogimiento de hombros, ahí tienes tu señal.
Para que sirva de algo, este análisis hay que hacerlo antes de firmar, con los tres presupuestos en la misma mesa y en la misma hoja de cálculo: partida, medición, precio unitario y total, uno al lado de otro. Cuando se colocan así, las diferencias dejan de ser un misterio y se convierten en una lista de preguntas concretas. Y si quieres hacer números con tus propias medidas antes de pedir nada, tenemos cinco calculadoras que multiplican estos mismos precios unitarios por los metros de tu casa.
Una advertencia final sobre el uso de estas cifras, porque es la parte que no queremos que se malinterprete. La base que publicamos es de un contrato público de la provincia de Cádiz con vigencia 2026/2029, sin IVA y antes de la baja que ofrezca la empresa adjudicataria: es una referencia de coste de obra, no una tarifa de mercado ni una oferta. Sirve para saber si una cifra es razonable y para hacer mejores preguntas, no para exigirle a nadie que trabaje a ese precio.
Este artículo resume el artículo 60 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (texto consolidado) y utiliza los precios unitarios del pliego citado en las fuentes, cada uno con su enlace y su fecha. No es asesoramiento jurídico ni una tasación. En nuestra metodología explicamos cómo verificamos cada dato.
Fuentes citadas
- Real Decreto Legislativo 1/2007 — Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, artículo 60: información previa al contrato (texto consolidado)
- AVRA — Pliego de prescripciones técnicas, exp. 2026/001156, Anexo II: base de precios de adecuaciones 2026/2029 (Cádiz), firmado el 03-08-2026
Este artículo se basa en información pública de las fuentes citadas. Los análisis y opiniones son propios de Precios Reformas.