Cómo pedir presupuesto de reforma: los datos que debes llevar
La diferencia entre tres presupuestos comparables y tres cifras sueltas está en lo que les des antes. Esta es la lista de datos que conviene llevar preparada, con lo que cuesta cada cosa.
Redacción Precios Reformas
Equipo editorial
Cuando alguien llama a tres profesionales y les pide «un presupuesto para reformar el baño», recibe tres cifras que no se pueden comparar entre sí. No es mala voluntad: es que cada uno ha imaginado un baño distinto. La solución no es pedir más presupuestos, sino darles la misma información a todos para que la comparación sea posible.
Lo primero es el alcance: qué se cambia y qué no. «Reforma de baño» puede significar desde alicatar y pintar hasta rehacer fontanería, saneamiento y electricidad, y esas dos cosas no se parecen en precio. Lo que funciona es una lista escrita, con estas preguntas: ¿se levanta el alicatado o se alicata encima? ¿se cambia el suelo? ¿se sustituyen bañera, inodoro y lavabo, o solo uno? ¿se rehace la fontanería y el saneamiento? ¿se toca la instalación eléctrica? ¿se cambia la puerta? ¿se pinta el resto de la casa? Cada «sí» mueve el presupuesto, y saberlo de antemano evita la conversación incómoda a mitad de obra.
Lo segundo son las medidas, y aquí es donde se gana o se pierde la comparación. No vale «un baño normal»: hay que dar metros. Superficie de pared a alicatar (alto por ancho de cada paño, sumando todos, descontando puerta y ventana), superficie de suelo, metros lineales de juntas a sellar —el perímetro de la bañera o del plato de ducha y los rincones— y, si se pinta el resto, metros de paredes y techos. Medir con cinta las estancias principales es una hora de trabajo, y es la hora mejor invertida de toda la reforma, porque la medición es la cifra que más se infla cuando nadie la comprueba.
Si quieres llegar con los números ya hechos, nuestras calculadoras hacen justo esa multiplicación con los precios unitarios de la base oficial, línea a línea: reforma de baño, obra de cocina, alicatar una pared, cambiar el suelo, pintar un piso. Con el resultado en la mano, la conversación con el profesional cambia: ya no discutes un total, discutes partidas concretas.
Lo tercero son los datos de la casa que afectan al trabajo y que el profesional no puede adivinar. El piso y si hay ascensor, porque cargar escombros y material a un cuarto sin ascensor cuesta más y es legítimo que se cobre. El estado de lo que hay debajo: si el suelo viejo sale entero o hay que picar mortero, si el azulejo está sobre yeso o sobre ladrillo. La antigüedad de las instalaciones, que decide si se puede reutilizar algo. Y si vives en la casa durante la obra, porque trabajar en un piso habitado cambia el ritmo y la protección del mobiliario.
Lo cuarto es el calendario y el dinero, y conviene plantearlo antes de que te lo planteen. Cuándo quieres empezar, cuánto tiempo puedes tener la casa patas arriba y cómo vas a pagar: si hay un anticipo, cuánto es y contra qué se entrega; si se paga por fases; y si vas a retener una cantidad hasta comprobar que todo funciona. Esa retención final es tu única moneda de cambio cuando aparecen los remates, y se pacta antes de empezar, no el último día.
Lo quinto, y esto es un derecho, no un favor: pide que te expliquen cómo han calculado la cifra. El artículo 60 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios obliga a informarte, antes de contratar, del precio total con impuestos incluidos y, cuando el precio está sujeto a la elaboración de un presupuesto, de la forma en que se determina ese precio y de los gastos adicionales. Un presupuesto sin desglose no cumple esa parte, y pedir el desglose no es desconfianza: es lo que la norma pone en tu mano.
Con todo eso reunido, la petición se puede hacer en un correo de media página: alcance por estancias, medidas, estado actual, plazos, forma de pago y la petición expresa de que el presupuesto venga desglosado por partidas con unidad de medida, medición, precio unitario y total. Que sea por escrito y con fecha. Si alguno responde con una cifra global y ninguna partida, ya sabes qué te está ofreciendo: una conversación difícil más adelante.
Una última advertencia sobre los precios que te van a dar. Los nuestros salen de una base oficial de obra pública —el pliego de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía con vigencia 2026/2029— sin IVA y antes de la baja que ofrezca la empresa. Son una referencia de coste para saber si una cifra es razonable, no una tarifa de mercado: un profesional privado tiene estructura, desplazamiento, garantía y margen, y todo eso es legítimo. La utilidad de la referencia es hacer mejores preguntas, no exigir un precio.
Este artículo resume el artículo 60 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (texto consolidado), con el enlace en las fuentes, y utiliza los precios unitarios del pliego citado en nuestra metodología, cada uno con su fecha. No es asesoramiento jurídico. En nuestra metodología explicamos cómo verificamos cada dato.
Fuentes citadas
- Real Decreto Legislativo 1/2007 — Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, artículo 60: información previa al contrato (texto consolidado)
- AVRA — Pliego de prescripciones técnicas, exp. 2026/001156, Anexo II: base de precios de adecuaciones 2026/2029 (Cádiz), firmado el 03-08-2026
Este artículo se basa en información pública de las fuentes citadas. Los análisis y opiniones son propios de Precios Reformas.